name="bordes_r1_c1"

CELAC Hacia el sueño de la patria grande

por Beatriz González de Bosio (Corredor de las ideas Asunción)
 

Ha nacido en Caracas la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con la participación de 33 estados, para discutir su presente y coordinar su futuro. Por primera vez, América Latina y el Caribe crean un espacio que tendrá que recorrer etapas para, como bloque unido, tener una voz propia en el concierto de las naciones.


Se vio la posibilidad de una secretaría permanente en Panamá, evocando a Bolívar, que había elegido ese territorio como lugar para realizar el Congreso Anfictiónico, como la piedra fundamental de la patria grande latinoamericana. Aquel Congreso de Panamá fue un intento de creación de los Estados Unidos del Sur. Se reunieron en 1826 en el antiguo convento de San Francisco, hoy Palacio Bolívar de la ciudad de Panamá. Asistieron al mismo: Nueva Granada, Venezuela, Ecuador, Guatemala, México, Perú, las Provincias Unidas del Centro de América; Chile y Argentina no asistieron debido a su situación interna; Bolivia no pudo llegar a tiempo y Gran Bretaña envió un observador. El Paraguay del Dr. Francia, todavía considerada provincia rebelde por Buenos Aires, se negaba a participar de cualquier intento de reuniones extraterritoriales.

Señalaba el propio Simón Bolívar en aquella oportunidad: “Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un solo vinculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión. Debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse [...] ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras partes del mundo. Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración...”

El Congreso no tuvo las consecuencias que el libertador esperaba y los estados participantes siguieron el camino de la balcanización.

Unidad en la diversidad

El estudioso de la integración latinoamericana, Prof. Gregorio Recondo, en su magna obra El sueño de la Patria Grande, rescata algunas de las citas más valiosas y menos conocidas sobre el tema de la integración, como aquella del venezolano Rómulo Betancourt:

“Formamos un archipiélago de veinte ínsulas arrogantes, enquistada cada una dentro de su orgullo de parroquia”. Y más escueta pero no menos elocuentemente la confesión de José de San Martín, que expresaba: “Yo no soy de ningún partido; me equivoco, soy del partido americano”.

El texto de Recondo contiene una galería de grandes exponentes de la idea de la integración mucho antes de que este término se convirtiese en el usual. La misma incluye a políticos coloniales como Hernandarias, a los independentistas Miranda y Nariño; poetas como Gabriela Mistral, Andrés Bello, José Martí, Rubén Darío, José Santos Chocano y César Vallejo; ensayistas como José Enrique Rodó, Manuel Ugarte y José Ingenieros; misioneros como Bartolomé de las Casas y Juan de Zumárraga; políticos como Víctor Raúl Haya de la Torre, Joaquín Edwards, José Vasconcellos y Augusto César Sandino; militares como José Félix Bogado y Bernardo O'Higgins; sociólogos y economistas como Raúl Prebisch, Celso Furtado, Felipe Herrera y Fernando Henrique Cardoso. Cada cual en su campo fue un exponente articulado y persuasivo de la necesidad de la unión latinoamericana y, a la vez, propulsores de las ideas de fuerza de integración que animaron a las distintas generaciones por más de cuatro siglos.

Nuestra nota del 20 de julio de 1811 anima la idea de Confederación de Estados Independientes, en un pie de iguales que se asocian para cumplir mejor los fines del progreso y la prosperidad de los pueblos.

Se sabe que eran grandes cultores de la idea de la integración, próceres como José Gervasio Artigas, que siempre se sintió parte de la confederación argentina, aunque se oponía a la hegemonía opresiva de Buenos Aires. La intransigencia de Buenos Aires finalmente echó por tierra todos estos proyectos. Su condición de puerto principal la ubicaba también como la fuerza política hegemónica. Así fueron surgiendo las diferentes nacionalidades en desprendimiento de lo que anteriormente había sido el semiintegrado imperio español.

Y haciendo un poco de historia, los diferentes proyectos de integrar el continente comenzó por los proyectos multilaterales como el de la Unión Panamericana de 1889, que luego se convirtió en la OEA en 1947. Los organismos formales más adelante fueron surgiendo como ALALC (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio), que luego se convirtió en ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración).

De estos intentos globales fueron luego surgiendo los proyectos regionales como el Mercado Común del Caribe, el Pacto Andino y el Mercosur, cuyo certificado de nacimiento es el tratado de Asunción de 1991. Hoy, hablamos de Unasur y el ALBA, que reúne a los países con gobiernos de abierta tendencia progresista.

Una observación visual de las reuniones del CELAC demostró la multietnia de nuestra América y los consecuentes aspectos culturales que ello conlleva, en el marco de este propósito de integración de América Latina y el Caribe.

De hecho, a lo largo del tiempo, diferentes pensadores, sociólogos, historiadores y politólogos han procurado analizar la realidad cultural de esta América “en el origen, en la esperanza y en el peligro”.

Dichos ensayos, estudios e investigaciones se hicieron en el marco de las respectivas historias patrias, pero también procuraron abarcar el universo de la patria grande. Recordemos nuevamente las inquisidoras reflexiones de Bolívar sobre nuestra identidad, que seguirían germinando después en otros pensadores americanos, como Martí, Hostos, Vasconcelos, Bilbao, Sarmiento, Bello, Henríquez Ureña, Leopoldo Zea y tantos otros.

¿Quiénes somos? ¿Aborígenes? ¿Españoles? ¿Híbridos? ¿Hijos de la chingada? ¿De Quetzalcoat? ¿O enviados de Dios para poblar la tierra de la esperanza?

Un nuevo mundo se integró al mundo con América, pero faltaron certezas para convencernos de quién éramos hijos y descubrir nuestro lugar y nuestra misión en ese universo. La identidad —esto sí lo supimos— se presenta donde existe la diferencia, señala el Dr. Recondo en sus múltiples ensayos sobre la integración latinoamericana.

A pesar de las diversidades, la búsqueda tuvo como punto de partida el análisis de los componentes característicos y definitorios del ethos cultural latinoamericano.

La preocupación llevó a nuestros intelectuales a ocuparse, entonces, de los elementos constitutivos que dan origen a nuestra identidad colectiva. Esto es el componente ibérico (español o portugués), el vernáculo (indígena) y el africano. Luego habría de incorporarse —sobre todo en algunos de nuestros pueblos “trasplantados”— un componente aluvional: el inmigrante, principalmente europeo en las primeras oleadas y luego asiático, característico de los últimos contingentes.

Para los que gustan incursionar en el escenario de lo imaginativo, no debería faltar tampoco el ingrediente utópico (o cuando menos teleológico): la “raza cósmica” en el crisol americano, idealizada por José Vasconcelos en su libro del mismo título.

El mestizaje cultural en nuestra América fue un proceso transformador que resultó expresión de la mezcla de lo ibérico con las culturas originarias y asistió al proceso de incorporación cosmopolita, con gran predominio de lo europeo.

En consecuencia —y como formulación del discurso de la modernidad— surgieron diversas escuelas o corrientes interpretativas de la cultura latinoamericana.

Las endógenas y exógenas, a tenor del nacimiento de las mismas dentro o fuera del latinoamericano.

En líneas generales, exógenas suelen fundamentarse en valores culturales de carácter extracontinental o extrarregional, preferentemente europeos.

El panamericanismo, a pesar de ser una teoría originada en América, la consideramos exógena, porque su formulación y fundamentos están fuera del espacio regional latinoamericano. Esta doctrina se fundamenta en la unidad de las Américas como tierra de promisión y se fundamenta en la teoría conocida como Doctrina Monroe. Dicha doctrina (redactada en realidad por Adams) especifica que Norteamérica asume unilateralmente la función protectora de los demás países del hemisferio. De hecho, se funda en el predominio de una nación sobre las demás: “América para los americanos”.

En las corrientes endógenas (o “del autoctonismo americano”) encontramos entre ellas: el indigenismo y el nacionalismo; lo telúrico.

En los primeros años de la independencia surgió en la conciencia de los pueblos un patriotismo continental que fue desplazado por la prédica interesada de ciertos caudillos, que exaltaron los localismos y alentaron la constitución de nacionalidades en contra del proyecto integrador. Por largos períodos, lo nacional se opuso a lo americano.

En este esperanzador encuentro de la CELAC, los presidentes, adrede, se apartaron de realizar declaraciones líricas y altisonantes para involucrarse directamente en los problemas cotidianos de la región dentro de un contexto de profunda crisis financiera mundial. Hablaron de fortalecer un sistema financiero propio, para proyectos productivos de las comunidades, de los pequeños productores y de los estados. Se propuso al mismo tiempo repatriar las reservas monetarias de los estados de la región para un fondo regional.

Evidentemente es algo de gran trascendencia lo que se ha vivido en estos días pues también se firmó una Declaración de Caracas de 39 puntos. Declaración política aprobada por los mandatarios reunidos en la sesión fundacional del organismo hemisférico.

Reza esta declaración, entre otros aspectos propositivos: combatir la pobreza y proteger sus economías de la crisis económica global. Hasta ahora, los problemas económicos que agobian a Estados Unidos y Europa no han golpeado de lleno a América Latina y el Caribe.

También se hizo hincapié en el respeto al derecho internacional, la solución pacífica de controversias, la prohibición del uso y de la amenaza del uso de la fuerza, el respeto a la autodeterminación, el respeto a la soberanía, el respeto a la integridad territorial, la no injerencia en los asuntos internos de cada país.

De gran relevancia es la cláusula relativa a las normas democráticas y una declaración de principios compartidos, incluyendo la defensa y respeto de los derechos humanos. Fueron aprobadas resoluciones en torno al compromiso regional en contra del narcotráfico, el terrorismo y las sanciones estadounidenses contra Cuba vigentes desde 1962.

Se expresó el interés en reducir las importaciones fuera de América Latina para evitar futuros sobresaltos y potenciar la producción interna con su secuela de empleo, educación y progreso de las comunidades.

La próxima cumbre será en Santiago en el 2012. La selección de este país como sede del próximo encuentro no fue fortuito ni casual, y tuvo el propósito de demostrar que la CELAC era desde el principio una organización pluralista que incluyera a todos los países y a todas las tendencias.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, asumió la presidencia rotativa del nuevo grupo y expresó su confianza en que el foro fomentará la cooperación regional a pesar de las diferencias políticas. “Sin duda que partimos con diferencias de opinión, y viva la diferencia“, expresó el presidente chileno. “Espero que a lo largo de estos meses trabajemos juntos (los tres gobiernos), guiados por los principios de la libertad, la democracia, el respeto a los derechos humanos, la justicia y, por sobre todo, nuestro profundo amor por nuestros pueblos; lograremos tener un trabajo fecundo y, en una de esas, podemos acercar posiciones“, agregó Piñera en alusión a la troica o dirección ejecutiva de tres miembros que tendrá la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños o CELAC, y que comparte con Chávez y el mandatario cubano Raúl Castro.

Los presidentes de Colombia y Argentina, Juan Manuel Santos y Cristina Fernández, respectivamente, coincidieron en que la región cuenta con materias primas, fuentes energéticas y recursos humanos para completar esa integración, pero se hace necesario fortalecer el comercio regional. “Sugiero que estás cumbres hay que tornarlas un poco más ejecutivas, abordando temas más efectivos, más conducentes a lograr mecanismos de integración, una infraestructura... y que el comercio intrazona sea una de sus prioridades“, sentenció la presidenta Argentina. El mandatario boliviano, Evo Morales, manifestó que la región también tiene la tarea importante de crear organismos financieros propios que permitan que los pequeños productores, asociaciones y microempresas, puedan acceder a créditos. La aquiescencia del gigante brasileño, fue expresada por su presidenta, Dilma Rousseff, que puso en valor el momento histórico latinoamericano y caribeño señalando:

“Esta unión latinoamericana y caribeña se hace inminente, como bloque regional más amplio”.

Los escépticos anotan que precediendo a la CELAC se halla un sinfín de organismos que si bien no totalmente superados, en algunos casos mantienen una presencia difusa.

Últimamente, la Unasur, organismo que pretende la confederación de América del Sur, creó un Centro de Estudios Estratégicos en Buenos Aires para proyectar las necesidades de la defensa, la protección de la soberanía en un mundo altamente tecnológico y globalizado.

Enhorabuena por esta iniciativa, que es responsabilidad de todos y cuyo objetivo último es traducirse en realidad para lograr aprehender el esquivo desarrollo, superar las asimetrías, contradicciones y desconfianzas mutuas, de modo a emprender el camino del futuro con esperanza y lograr que este siglo XXI realmente sea de ‘Nuestra América', como también lo soñaba José Martí al vislumbrar el camino dos siglos atrás.
 
18 de Diciembre de 2011
/ / /

Deodoro Roca, el movimiento reformista universitario y la integración latinoamericana

por Hugo Biagini y Horacio Sanguinetti

Joaquín Victor González. De la “Republica verdadera” a la Universidad de La Plata

por Alejandro Herrero

Revolución Chavista

por Maximilien S.Arvelaiz

Breve reflexión sobre el poder

por Marcelo Colussi

Desigualdad, prehistoria, historia

por Guillermo Castro H.

Sentir y pensar el antiimperialismo

por Ángel Rodríguez Kauth

LA DEMOCRACIA EN EL CAPITALISMO EUROPEO Y GLOBAL: IMPLICACIONES PARA AMÉRICA LATINA

por Dr. Gabriella Bianco, PhD

Centroamérica después de la Guerra Fría

por Marcelo colussi

Hacia la hegemonía posneoliberal

por Emir Sader

Recuperar el debate estratégio

por Raúl Zibechi (LA JORNADA)

La universidad en Latinoamérica: Entre la Utopía y el lucro infinito

por Jorge Zavaleta Alegre

Los medios de comunicación en la coyuntura latinoamericana actual

por Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Centroamérica: ¿hacia un nuevo equilibrio político?

por Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Neoliberales y “libertarios”

por Carlos Figueroa Ibarra

Las razones del equilibrio del sistema internacional

por Sergio Rodríguez Gelfenstein

La tercera “guerra fría” en América Latina

por Raúl Zibechi (LA JORNADA)

La libertad real requiere justicia

por Rafael Correa (Presidente de Ecuador)

Fundamentalismo y contrarreforma universitaria

por René Báez, Pontificia Universidad Católica, Ecuador

Hacia la Universidad del Sur

por Sirio Lopez Velasco (FURG, Brasil)

Fórmula política

por Luis E. Blacha (FLACSO)

LOS NEOPOPULISMOS LATINOAMERICANOS COMO REIVINDICACION DE LA POLITICA

por Roberto Follari (Universidad Nacional de Cuyo)

Poscapitalismo

por Silvia Rivera (UNLA)

Cobra actualidad un debate que se pretendió silenciar:

por Alicia Massarini et alia

Transgénicos

por María Luisa Pfeiffer, Universidad de Buenos Aires, CONICET

Darwinismo social

por Gustavo Vallejo (CONICET)

El escándalo de los agrocarburantes en los países del Sur

por François Houtart, Universidad Católica de Lovaina

Hugo Biagini: hacia una segunda independencia americana

por Rafael Ojeda

Interpretaciones de la crisis

por Claudio Katz

Entrevista a Hugo Biagini en las IX JORNADAS NACIONALES Hacer la Historia

por Mauricio Borel

Entrevista a Roberto Follari: “La democracia neopopulista es más democrática que la liberal"

por Marcelo Fernandez Farias

En Cuba hay un proceso democrático con una forma diferente de elección y participación

por Pablo Guadarrama

VARGAS LLOSA Y EL LIBERALISMO

por Hugo E. Biagini (CONICET-UNLa)

La causa de los rebeldes no es la causa de la América

por Daniel Morán

El compromiso público de los jóvenes reformistas del '18

por Fernando Andrada

Estrategia, inteligencia de la complejidad y perspectivas de liberación política y social

por Dr. Roberto Leo Butinof

La Democracia en América Latina: la alternativa entre populismo y democracia deliberativa

por Osvaldo Guariglia (CONICET)

Los inmigrantes latinoamericanos indocumentados en Estados Unidos y España

por Ernesto Barnach-Calbó Martínez

Sobre la Condición Indígena en América Latina: LAS VENAS DE AMERICA SIGUEN ABIERTAS

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas del Cono Sur)

CELAC Hacia el sueño de la patria grande

por Beatriz González de Bosio (Corredor de las ideas Asunción)

BIENVENIDA LA UNIÓN DE A. LATINA Y EL CARIBE

por Sirio López Velasco (Filósofo – FURG – Brasil)

La Constitución de Cádiz

por Gregorio A. Caro Figueroa (Todo es historia)

Esa izquierda que es de derecha

por Roberto Follari

Redes sociales, el dilema de la hegemonía y la contra hegemonía, los Estados Unidos y Latinoamérica

por Alejandro L. Perdomo Aguilera

La democracia: avances y retrocesos en nuestros días

por Rafael Cuevas Molina (Presidente AUNA-Costa Rica)

A la izquierda de lo posible

por Boaventura de Sousa Santos

Lucha mundial de clases: la geografía de la protesta

por Immanuel Wallerstein

La crisis civilizatoria y la utopía de la sociedad solidaria en Hinkelammert

por Jorge Vergara Estévez

Menosprecio de la libertad

por Gregorio A. Caro Figueroa

La generación Post Facebook

por Jorge Majfud (Jacksonville University)

LA RECEPCIÓN DEL GEORGISMO ENTRE LOS INTELECTUALES DEL 900 ¿Un georgismo sin doctrina?

por Raquel García Bouzas

LOS DEBATES DE LOS JURISTAS RIOPLATENSES SOBRE LA CUESTIÓN SOCIAL A COMIENZOS DEL SIGLO XX

por Raquel García Bouzas

Proyecto de Declaración universal de la Democracia

por Federico Mayor / Karel Vašák

Borges y Perón polemizan sobre cultura nacional

por Torres Roggero, Jorge

CUANDO BOLIVAR DESPIERTA.

por Dr. Gabriella Bianco, PhD, LTO

Juan Locke y la construcción del liberalismo político

por Hugo E. Biagini

España: Los límites de la indignación

por Juan Diego García

La vigencia de la polémica entre el Che y Bettelheim sobre el socialismo

por Cristian Gillen

La invención del pasado

por Jorge Majfud

Las 10 Estrategias de Manipulación Mediática

por Noam Chomsky

La Reforma Universitaria

por Gabriel Del Mazo (Comp.)

Decálogo de la Revolución

por Pablo Mora

Lo político y la interculturalidad

por Eduardo J. Vior (Universidad de Buenos Aires)

Del Genocidio en Guatemala

por Marta Elena Casaus

Introducción a la concepción ecomunitarista de la TV en el socialismo del siglo XXI

por Sirio López Velasco (FURG-Brasil)

MACHIAVELLI Y LA LIBERTAD POLITICA

por Dr. Gabriella Bianco , PhD bgculture

Controversia académica

por Edmundo Heredia (UNC y CONICET)

Una bandera sandinista entre Nicaragua y Frankfurt

por Daniel Kersffeld (IAEN)

La herencia de Prestes en las calles de Brasil

por Daniel Kersffeld (IAEN)

Un nuevo desafío para la Unasur

por Daniel Kersffeld (IAEN)

Sarmiento y el "caudillismo” (1868)

por Hernán Fernández (Universidad Nacional de San Juan)

Para una Declaración Universal de la Democracia

por Federico Mayor / Karel Vašák et al.

ARIEL EN EL SIGLO XXI: UNA INTRODUCCIÓN

por Sirio López Velasco (FURG, Brasil)

¿Neoliberalismo o neuroliberalismo? Emergencia de la ética gladiatoria

por Hugo E. BIAGINI y Diego A. FERNANDEZ PEYCHAUX

EL NEUROLIBERALISMO Y SU ETICA GLADIATORIA[1]

por Hugo E. Biagini y Diego A. Fernández Peychaux

¿Democracia o capitalismo?

por Boaventura de Sousa Santos

La integración latinoamericana en la hora decisiva

por Emir Sader / ALAI

¿Democracia o capitalismo?

por Boaventura de Sousa Santos

El Capital en el siglo XXI

por Carlos Figueroa Ibarra

La xenofobia se pasea por Europa

por Bernardo Kliksberg (Página12)

América Latina: Las nuevas constituciones

por Osvaldo Drozd (Miradas al Sur)

La nueva izquierda en la era neoliberal

por Emir Sader / Página12

Las anteojeras de la derecha liberal

por Ariel Goldstein / Página12

TLC con sabor europeo

por René Báez

Los tres períodos de la globalización capitalista

por Mariano Ciafardini

Dossier México: Terrorismo de Estado vs. digna rabia

por René Báez (Comp.) Centro de Pensamiento Crítico

Romper la conjura del silencio: acción de la mujer en la Independencia

por Edgar Montiel (Jefe de Políticas Culturales UNESCO, Paris 2001-2009)

EL DESPLOME DE LA CIVILIZACIÓN DEL CAPITAL -Prisma latinoamericano-

por René Baez

Brasil: bases para uma nova doutrina de segurança nacional

por Sirio Lopez Velasco (Universidade Federal do Rio Grande )

Colombia entre la paz neoliberal y la paz democrática

por Boaventura de Sousa Santos

LA CONSTITUCIÓN Y EL SISTEMA POLÍTICO EN CUBA Y LA BÚSQUEDA DE UNA NUEVA DEMOCRACIA SOCIALISTA

por Sirio López Velasco (FURG – Brasil)

/
/ /
/