name="bordes_r1_c1"

Para una Declaración Universal de la Democracia

por Federico Mayor / Karel Vašák et al.
 


A. Exposición de motivos

I. La democracia omitida

Adoptada en nombre de los “pueblos de las Naciones Unidas”, la Carta de la ONU expresa “la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas”… Pero no utiliza en ninguna de sus disposiciones el término democracia. El carácter democrático del gobierno de un Estado no es una condición para ser admitido en Naciones Unidas; al igual que la violación de los principios democráticos –y, ante todo, de los derechos humanos– no se convierte en causa para su exclusión.

Es sólo en el preámbulo de la Constitución de la UNESCO donde se mencionan los “principios democráticos”. Sin duda, es en la confrontación Este-Oeste de los años 1940 a 1980 donde hay que buscar la explicación del Sistema de Naciones Unidas en relación a la democracia. Al existir discrepancias fundamentales respecto al significado de la democracia (democracia “popular” frente a democracia “auténtica”), los Estados la consideraban como un argumento adicional que podían utilizar en sus conflictos, no viendo en ella en modo alguno la base misma de la paz nacional e internacional. Al final de la Segunda Guerra mundial, la falta de acuerdo respecto al significado de la democracia no afectó –o, al menos, no de inmediato– a la otra faceta de la exigencia de una vida humana digna de ser vivida: los derechos humanos, puesto que en 1948 se pudo adoptar una Declaración Universal de Derechos Humanos. Pero lo cierto es que la Declaración Universal sólo menciona una vez la democracia en su artículo 29 párrafo 2. Dicha disposición admite limitaciones a los derechos humanos justificadas, entre otras cosas, por las exigencias “de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática”. Por tanto, es con respecto a las exigencias de la democracia como hay que valorar las limitaciones impuestas a los derechos humanos. La democracia, en tanto que régimen de libertad, se convierte, así, en el instrumento mismo para enjuiciar las limitaciones que cabe imponer a los derechos humanos. Aunque existe una Declaración Universal de Derechos Humanos, que se completa, además, con una serie de Pactos, Tratados y Declaraciones, no se dispone de un instrumento equivalente para la democracia. ¿No convendría completar la obra iniciada en 1948 con una Declaración Universal de la Democracia?

II. El regreso de la democracia

Si, durante la guerra fría, la democracia buscó refugio en las organizaciones regionales (en el Consejo de Europa, en la Organización de Estados Americanos y, un poco más tarde, en la Unión Europea), fue la caída del muro de Berlín la que hizo posible su reaparición en las relaciones internacionales. Desde 1989, no ha dejado de estar presente en los trabajos de las organizaciones internacionales: las Naciones Unidas le dedicaron a la democracia una serie de reuniones dirigidas a las “nuevas democracias”, entre las cuales hay varios Estados que elaboraron Declaraciones relativas a la democracia. También prepararon sus propios proyectos los Estados Africanos, debiendo destacar la Carta Africana sobre Elecciones Democráticas y Gobernanza de la Unión Africana. Quizás el proyecto de “Declaración del Consejo de Europa sobre la auténtica democracia” pueda ser considerado como el más completo, aunque no se haya podido adoptar debido a la oposición de un solo Estado Miembro. Es digna asimismo de destacar, por la pluralidad de opiniones que representa y por los conceptos innovadores que incluye, la Declaración Universal sobre la Democracia del 16 de septiembre de 1997, adoptada por la Unión Interparlamentaria. Conviene tener también en cuenta varios instrumentos de la UNESCO y, sobre todo, los de la Organización Internacional del Trabajo. Por supuesto, no se puede dejar de mencionar las Declaraciones francesas y americanas de las últimas décadas del siglo XVIII, así como los instrumentos (Declaraciones y Convenios) elaborados por la Organización de Estados Americanos. Todos estos textos se han tenido en cuenta al redactar el proyecto de Declaración Universal de la Democracia.

III. La democracia y la paz

En un principio, se entendió la paz como la simple ausencia de guerra entre Estados o dentro de un mismo Estado. Esta paz en cierto modo negativa fue progresivamente sustituida por una “paz positiva”, que debe trascender la simple paz armada e incorporar las exigencias de seguridad, comprensión mutua, tolerancia y desarrollo económico y social. Muy pronto se cayó en la cuenta de que esta paz positiva se fundamentaba en la libertad humana –y, por tanto, en los derechos humanos–, así como en un régimen político de democracia en todas sus dimensiones: política, económica, social, cultural e internacional.

En suma, la paz debía ser, a la vez, negativa y positiva, pero ante todo global, es decir, un asunto colectivo: todos los hombres y todas las mujeres son a partir de ahora responsables de la paz en el mundo frente a sus iguales e incluso frente a las generaciones futuras. Si tenemos todos el deber de actuar en favor de la paz, tenemos todos también el derecho de disfrutarla.

Se llega así, en un marco de libertad, a la afirmación de un auténtico derecho a la paz, contrapuesto a todas las fuentes del poder, estatal o de cualquier otra índole, y exigible a éstas, pero, ante todo, realizable solamente mediante la conjunción de los esfuerzos de todos los actores de la vida en sociedad: Estados, individuos, entidades públicas y privadas. Y precisamente este régimen de democracia, asentado en la libertad, es la mejor garantía de la paz nacional y de la paz internacional.

9. Esta aspiración a la paz, que implica el régimen de la democracia, requiere que la paz, realzada por la democracia, se convierta en un asunto colectivo: pero, para conseguirlo, es necesario previamente que vea la luz una auténtica cultura de la paz. Este era el objetivo de todos aquellos que amparados e inspirados por la UNESCO crearon la Fundación Cultura de Paz. El proyecto de Declaración Universal de la Democracia elaborado responde, por consiguiente, a esta doble aspiración humana: la democracia y la paz.

Con la intención de que la Declaración Universal de la Democracia sea efectivamente el equivalente de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ambos instrumentos constan de treinta artículos. El artículo 30 es común a ambos: establece que “Ninguna disposición de esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades enunciados en esta Declaración”.

B. Proyecto de Declaración Universal de la Democracia

Considerando que, durante mucho tiempo, el Derecho y las relaciones internacionales permanecieron indiferentes a la naturaleza política del Gobierno del Estado y que, por tanto, la protección efectiva de los derechos humanos exige hoy en día la existencia y el libre funcionamiento de un régimen de democracia, considerado como el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo;

Considerando que, si bien los instrumentos internacionales, universales y regionales de protección de los derechos humanos han dado origen a un cuerpo de normas numerosas y detalladas, fundamentadas en la Declaración Universal de Derechos Humanos, no existe el equivalente indispensable de esta Declaración que debería ser una Declaración Universal de la Democracia, la cual resulta necesaria y urgente para encauzar, a escala personal, local y global, el comportamiento y la gobernanza de las sociedades humanas;

Considerando que la elaboración de dicha Declaración permitiría realzar el vínculo intrínseco entre los derechos humanos y la democracia, que se basa en el respeto efectivo de los derechos políticos, sociales, económicos, culturales e internacionales, a escala personal y colectiva, nacional y mundial;

Considerando que el Plan de Acción Mundial sobre Educación para los Derechos Humanos y la Democracia (Montreal, 1993) constituye una guía excelente, habiéndose incorporado algunos de sus puntos al texto de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, 1993);

Considerando que el régimen democrático constituye la mejor garantía de la promoción y realización de los Derechos Humanos;

Considerando que la crisis sistémica y ética que sufre la Humanidad sólo puede resolverse por un espíritu y comportamiento democrático a todos los niveles, de manera que se logre situar en las manos de “los pueblos” las riendas de su destino;

Considerando que los tiempos de la historia ensangrentada del poder absoluto masculino han concluido, y que la especie humana, “liberada del miedo” y capaz de inventar su futuro, iniciará, con la transición de la fuerza a la palabra, una nueva era;

Considerando que una Declaración Universal de la Democracia deberá, por consiguiente, incluir a la vez la democracia política, económica, social, cultural e internacional;

Proclama la presente Declaración Universal de la Democracia:

I. Principios fundamentales de la democracia

Artículo 1

La democracia es un régimen político, económico, social, cultural e internacional, fundado en el respeto de la persona humana cuyos derechos y deberes son indivisibles, en la supremacía del Derecho y de la justicia, así como en la posibilidad de toda persona de participar en la vida y en el desarrollo de la sociedad, en libertad y paz, siendo consciente de la igual dignidad y de la interdependencia de los seres humanos, y en un medio cultural y natural favorable.

II. La democracia política

Artículo 2

La democracia política constituye un objetivo fundado en valores comunes a todos los pueblos que forman la comunidad internacional, con independencia de sus diferencias culturales, sociales y económicas. Por consiguiente, constituye un derecho fundamental de todo ser humano, que debe ejercerse en condiciones de libertad, igualdad y responsabilidad, en el respeto de la pluralidad de opiniones y el interés común.

Artículo 3

3.1 Puesto que se fundamenta en el derecho de cada cual a participar en la gestión de los asuntos públicos, la democracia política implica el reconocimiento de la libertad de reunión y asociación y la existencia de instituciones representativas a todos los niveles y, en especial, de un Parlamento representativo de todos los componentes de la sociedad, dotado de poderes reales y que disponga, además, de los medios necesarios para expresar la voluntad del pueblo, ejerciendo para ello sus funciones de legislación y de control de la acción del gobierno.

3.2 La democracia participativa se hará plenamente efectiva cuando existan los cauces que permitan a la sociedad civil expresar sus prioridades para armonizar los gastos e inversiones de las instituciones públicas con los intereses y necesidades de la colectividad.

3.3 Las modalidades de participación que ofrecen las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, contribuirán sin duda a ampliar la capacidad de los ciudadanos para expresarse libremente, reafirmando de este modo una democracia auténtica.

3.4 El poder político deberá prestar atención de forma permanente a los ciudadanos que expresen su opinión.

Artículo 4

Elemento esencial para el ejercicio democrático del poder político es la celebración a intervalos periódicos de elecciones libres y regulares, que permitan que se exprese la voluntad del pueblo respecto a la elección del cuerpo legislativo y de otros órganos de poder político dentro del Estado.

Artículo 5

Las elecciones deben celebrarse mediante sufragio universal e igual, con escrutinio secreto, por los hombres y mujeres sin restricción alguna, en condiciones que garanticen la posibilidad de una elección real en beneficio de los electores y respetando sus opiniones.

Artículo 6

La presencia de observadores electorales y de medios de comunicación nacionales e internacionales no debe ser considerada como una injerencia en la jurisdicción y competencias del Estado.

Artículo 7

Una sociedad democrática supone la existencia de multipartidismo, que debe funcionar con un espíritu de tolerancia: la formación de partidos políticos y de otras agrupaciones políticas debe ser libre y de acuerdo con las normas del derecho internacional. Su prohibición podrá intervenir únicamente en los casos y en las condiciones previstos por la ley. Aunque haya sido elegida democráticamente, la mayoría no debe gobernar sin tener en cuenta permanentemente los derechos legítimos de la minoría. La presencia de parlamentarios y de miembros de cualquier otro órgano representativo debe ser constante en todos los debates.

Artículo 8

La democracia política requiere la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. El papel del poder legislativo como representante de los ciudadanos consiste en elaborar y votar las leyes, en votar los impuestos y en controlar al poder ejecutivo. El poder ejecutivo debe velar, de modo especial, por el estricto respeto de las leyes por parte de las instituciones de seguridad encargadas de hacerlas respetar.

Artículo 9

El poder judicial debe ser ejercido por jueces independientes que sean imparciales y cuyas decisiones no estén condicionadas por los intereses del ejecutivo, del legislativo o de cualquier otra autoridad pública, o de cualquier otro grupo privado.

Artículo 10

10.1 La democracia política debe garantizar a cada cual una protección igual y efectiva contra todo tipo de discriminación y asegurar a todos la plena igualdad de oportunidades en la vida. Toda medida provisional cuyo objeto sea corregir cualquier tipo de discriminación o acelerar la consecución de la igualdad entre las personas no podrá ser considerada como discriminatoria.

10.2 Cualquier forma de discriminación, así como cualquier manera humillante de encarcelamiento o de privación de libertad, incluyendo la pena de muerte, son contrarias a los principios democráticos fundamentales que deben ser plenamente respetados.

III. La democracia económica

Artículo 11

11.1 La democracia debe desarrollar sistemas económicos fundados en la justicia social, a la cual se subordinarán siempre todos los otros aspectos y dimensiones de la vida económica, que tengan por objeto la libre y leal competencia así como la indispensable cooperación, con el fin de alcanzar un desarrollo económico sostenible, una prosperidad compartida, el fomento del empleo y el trabajo, y la utilización racional de los recursos económicos, alimenticios, naturales y energéticos, cuyo objetivo fundamental sea que toda persona pueda acceder a los bienes y a los servicios necesarios para una vida digna de ser vivida.

11.2 Los principios de responsabilidad en relación a la sociedad –transparencia, permanencia, justicia fiscal- deben ser siempre tenidos en cuenta, para evitar la hegemonía del provecho.

Artículo 12

El proceso democrático supone la existencia de un entorno económico que favorezca el desarrollo de todas las capas sociales y, en particular, la satisfacción de las necesidades económicas fundamentales de los grupos más desfavorecidos para permitir su plena integración y participación en la vida democrática. Los poderes públicos deben ejercer un papel regulador y redistributivo para favorecer, mediante los instrumentos fiscales y sociales apropiados, un sistema equitativo de participación en os beneficios del desarrollo, con el fin de evitar procesos de exclusión social.

Artículo 13

13.1 La democracia económica requiere el reconocimiento de los derechos económicos de todos los seres humanos entre los cuales, la libertad de toda persona e institución para comprar y vender así como el derecho a la propiedad, individual y colectivo, del cual nadie podrá ser privado a no ser por causa de utilidad pública y en las condiciones previstas por la ley y el derecho internacional.

13.2 Al mismo tiempo y con igual énfasis, requiere el reconocimiento del derecho de toda persona a recibir del Estado las ayudas e ingresos mínimos que, en caso de necesidad, permitan el pleno cumplimiento de los Derechos Humanos fundamentales.

Artículo 14

La libertad de industria y comercio es crucial para la democracia tanto nacional como internacional: toda persona debe ser libre, siempre que no vulnere el interés general, de desarrollar el negocio o de ejercer la profesión, arte u oficio que considere más adecuado para ella. La libertad de comercio será regulada por instituciones nacionales e internacionales, con el fin de promover el desarrollo de una economía real, respetuosa siempre con el medio ambiente y los derechos de las generaciones venideras.

Artículo 15

La libertad contractual, que constituye la base de la vida en sociedad, es particularmente importante para la democracia económica, cuyo libre funcionamiento en el marco nacional e internacional depende de ella, siempre dentro del respeto del interés general y de las exigencias del proceso democrático.

Artículo 16

La libertad de empresa, reconocida hoy como el motor indispensable del desarrollo económico y social, y, por consiguiente, de la democracia económica, es resultado de la libertad de toda persona para ejercer sus derechos, siempre que no vulnere los derechos ajenos, y estando ésta sometida únicamente a aquellos límites que establezcan la legislación nacional y el derecho internacional.

Artículo 17

La libertad de invertir es un factor relevante para el desarrollo económico de un país, sin el cual quedarían incompletos los derechos económicos, al no disponer de la capacidad para dotar a las iniciativas individuales de la garantía y de la protección que deben acompañar siempre a los Derechos Humanos, condición de la existencia misma del régimen democrático en un país.

IV. La democracia social

Artículo 18

La democracia comporta una dimensión social esencial, conforme a las exigencias definidas en el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: la vulneración de los derechos sociales fundamentales amenaza la igual dignidad y oportunidades de todos los seres humanos, constituyendo la igualdad la base misma de la democracia.

Artículo 19

La libertad sindical debe permitir a los trabajadores actuar plenamente y sin obstáculos en la defensa de sus intereses, pudiendo participar así, en pie de igualdad, en discusiones libres con los representantes de los empresarios y de los gobiernos para llegar a decisiones de carácter democrático, que permitan promover el bien común y garantizar el ejercicio de su trabajo en condiciones aceptables.

Artículo 20

20.1 La democracia social exige que todos los ciudadanos contribuyan, por medio de los impuestos establecidos a tal objeto, a la solidaridad y el justo reparto de los recursos de todo tipo.

20.2 Deberán adoptarse medidas estrictas para eliminar la pobreza extrema y la exclusión económica, social y cultural, así como toda marginación, en particular dotando a las personas en situación de dificultad de los medios para informarse de sus derechos y para hacer oír su voz, y ofreciéndoles un conjunto de servicios apropiados, entre éstos una formación adaptada que permita el desarrollo de sus capacidades.

V. La democracia cultural

Artículo 21

Para que el régimen de democracia sea sostenible, es imprescindible una cultura democrática alimentada y realzada de forma permanente por la educación y otros medios culturales y de información. Una sociedad democrática tiene, por consiguiente, el deber de promover la educación en su sentido más amplio, que incluye, especialmente, la educación cívica y la formación para una ciudadanía responsable. La democracia implica, por consiguiente, hacer efectivo el derecho a la educación como parte integral de los derechos humanos en una perspectiva de educación permanente.

Artículo 22

La educación para todos durante toda la vida es esencial para asegurar una auténtica democracia. Nadie puede verse privado del derecho a la educación. La gratuidad de los sistemas educativos, en los diferentes grados, será un objetivo prioritario de los Estados democráticos, considerándolo una inversión

fundamental para la calidad de la vida en común, el desarrollo y la paz.

Artículo 23

En el ejercicio de las funciones que le compete asumir en el campo de la educación y del conocimiento, el Estado deberá respetar el derecho de los padres a elegir las enseñanzas que van a recibir sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas, filosóficas, ideológicas y culturales.

Artículo 24

24.1 La democracia supone el acceso y la participación de todos, sin discriminación alguna, en la vida cultural, en la información y en la comunicación social. Todas las comunidades culturales, incluso aquellas que se encuentren en situación de desventaja por su tamaño o por su especificidad cultural o religiosa, tendrán derecho a desarrollar ellas mismas una política cultural propia, en el marco del respeto de los Derechos Humanos y de los derechos de otras comunidades. Por su fecunda variedad, su diversidad y la influencia recíproca que ejercen unas sobre las otras, todas las culturas forman parte del patrimonio común de la humanidad.

24.2 Un gran objetivo de la democracia cultural es asociar identidades muy distintas unas de las otras con la pertenencia de todos a una misma comunidad mundial, que comporta para todos derechos iguales, sin discriminación.

VI. La democracia internacional

Artículo 25

25.1 La democracia debe ser reconocida como un principio internacional aplicable a las organizaciones internacionales y a los Estados en sus relaciones internacionales. La democracia internacional no significa sólo una representación igual y equitativa de los Estados: se extiende también a sus derechos y deberes sociales, económicos y culturales.

25.2 A escala del Sistema de la Organización de las Naciones Unidas cuya Carta pretende insta a actuar “Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas”, es preciso, con las estructuras apropiadas, que los representantes de los Gobiernos de los Estados Miembros puedan tener siempre en cuenta las justas reivindicaciones de la sociedad civil, expresadas a través de distintos cauces, tales como asociaciones, colegios profesionales, entidades públicas y privadas, redes sociales… y, de modo especial, de los representantes electos a nivel nacional y regional.

Artículo 26

26.1 La democracia internacional exige que los Estados velen para que su comportamiento sea conforme al derecho internacional; que se abstengan de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de Estado alguno; y, por último, que se esfuercen por solventar sus diferencias por medios pacíficos, de acuerdo con el Derecho Internacional, recurriendo a las jurisdicciones internacionales y, en particular, a la Corte Internacional de Justicia.

26.2 Unas instituciones jurídicas de alto nivel dotadas de los recursos humanos, técnicos y financieros necesarios para procurar su más alta eficacia, asegurarán que, en todo ámbito y en todas las escalas, se cumplan los principios establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en esta Declaración.

Artículo 27 La democracia deberá desempeñar un papel cada vez más importante en la gestión de los asuntos regionales e internacionales. A tal efecto, la comunidad internacional tiene el deber de apoyar a los Estados en transición hacia la democracia. También tiene el deber de prestar su solidaridad a los pueblos oprimidos o que viven en condiciones que son perjudiciales para su desarrollo humano.

Artículo 28

28.1 Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y las libertades proclamadas en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la presente Declaración se hagan plenamente efectivos.

28.2 Ningún Estado puede invocar el principio de no intervención en sus asuntos internos frente a las denuncias de violación de los Derechos Humanos.

VII. Deberes hacia la democracia

Artículo 29

Toda persona tiene el deber de respetar y de defender la democracia y la paz en sus diferentes manifestaciones: política, económica, social, cultural e internacional. No deberán en ningún caso ejercer y defender sus derechos de un modo contrario a los objetivos y a los principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30

Ninguna disposición de esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades enunciados en la misma.


PRIMEROS FIRMANTES

Los que aparecen con un (*) son aquellos que aportaron observaciones, las cuales han sido recogidas en el texto final.

Mario Soares (Ex Presidente de Portugal).

Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la Paz en 1980).

Javier Pérez de Cuellar (Ex Secretario General de las Naciones Unidas).

Boutros Boutros Ghali (Ex Secretario General de las Naciones Unidas).

Miguel Ángel Moratinos (Ex Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España).

Ruth Dreifuss (Ex Presidenta de la Confederación Suiza - Presidenta de la Comisión de Derechos de Propiedad Intelectual, Innovación y Salud Pública de la Organización Mundial de la Salud). (*)

Juan Antonio Carrillo (Antiguo Magistrado en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo). (*)

Álvaro Gil Robles (España, ex Comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa). (*)

Anwarul K. Chowdhury (Embajador, Ex Presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas – Ex Subsecretario General y Alto Representante de las Naciones Unidas).

Candido Mendes (Ex Presidente del Comité de Ciencias Sociales de la UNESCO – Rector de la Universidad Candido Mendes).

Claudio Zanghi (Profesor de Derecho Internacional de la Universidad “La Sapienza” de Roma).

Roberto Savio (Fundador y Presidente de IPS-International Press Service).

François de Bernard (Presidente de GERM). (*)

Robert Badinter (Ex Ministro de Justicia de Francia). (*)

Edgar Morin (Filósofo, educador, escritor).

Garzón, Baltasar (Juez español, Presidente de la Fundación Internacional Baltasar Garzón).

Arzobispo Desmond Tutu (Premio Nobel de la Paz en 1984).

Alain Touraine (conocido Sociólogo francés, Presidente de la Escuela Práctica de Estudios Sociales). (*)

Aminata Traoré (Ex Ministra de Cultura de Mali, Presidenta de la Red Internacional de Mujeres en África para la Diversidad Cultural).

Mahtar M’Bow, (ex Director General de la UNESCO).

Ricardo Díez Hochleitner (Presidente Honorario del Club de Roma, ex Miembro del Consejo de IDEA - International Intergubernamental Organization for the Defence and Promotion of Democracy).

Pierre Sané (Ex Secretario General de Amnistía Internacional y Director General Adjunto de Ciencias Sociales de la UNESCO). (*)

Ingeborg Breines (Co-presidenta de la Oficina Internacional de la Paz, Ginebra). (*)

Anaisabel Prera (Ex Ministra de Cultura y Embajadora de Guatemala; Responsable del Programa de Cultura de Paz en la UNESCO (1993-1999).

Enrique Iglesias (Secretario General Iberoamericano - SEGIB).

Enrique Barón Crespo (Ex Presidente del Parlamento Europeo).

Susan George (Greenpeace International, Instituto Transnacional de Ámsterdam y escritora).

M. S. Swaminathan, (Profesor, Miembro del Parlamento (Rajya Sabha), Presidente Emérito, M. S. Swaminathan Research Foundation).

Sofía Gandarias (Pintora española).

Roberto Papini (Secretario General del Instituto Jacques Maritain, Roma, Italia)

Ángel Gabilondo (Ex Ministro de Educación de España). (*)

José Antonio Griñán (Presidente de la Junta de Andalucía).

Pierre Calame (Fórum de la Nueva Gobernanza Mundial). (*)

María Novo (Catedrática UNESCO de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible.

UNED. España). (*)

María Teresa Fernández de la Vega (ex Vicepresidenta del Gobierno de España, Miembro del Consejo de Estado).

Alexander Likhotal (Fundación Cruz Verde, Ginebra).

José María Sanz Martínez (Rector de la Universidad Autónoma de Madrid).

Luis Alberto Arroyo (Profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, Sociólogo).

Antonio Garrigues Walker (político y jurista español, Presidente del despacho de abogados Garrigues, Madrid)

José Félix Tezanos (Director de la Fundación Sistema, España). (*)

Carlos Villán (Presidente de AEDIDH, Madrid). (*)

Armoogum Parsuramen (Ex Ministro de Educación de la República de Mauricio - Presidente de la Global Rainbow Foundation, en Mauricio).

Jorge Nieto (Director de la Fundación “Demos”, México, D. F.).

Jonan Fernández (Director de Baketik, España).

Doudou Diene (Ex Director General Adjunto de la UNESCO y Relator Especial de Naciones Unidas de Formas Contemporáneas de Racismo, Senegal).

José Esquinas (Cátedra de Estudios sobre Hambre y Pobreza, Universidad de Córdoba; Ex Presidente del Comité de Bioética de la FAO).

Pío Rodríguez (Ex – Secretario General del Consejo Ejecutivo y de la Conferencia General de la UNESCO).

Aído, Bibiana (Ex Ministra de Igualdad Gobierno Zapatero, Special Advisor to the ED – UN Women, Nueva York). (*)

Alemany, Jesús María (Presidente Fundación Seminario de Investigación para la Paz, Zaragoza).

Altemir, Francisco (ATTAC, Madrid).

Angel Arenas (Antropólogo e Innovador Social, Creador del Proyecto Internacional Poessible, Presidente de la Asociación Española de Innovación Social y miembro directivo del Centro UNESCO de Andalucía).

Armadans, Jordi (Director Fundació per la Pau, Barcelona).

Azzi, Angelo (Profesor italiano de Patofisiología, ex Presidente de la International Union of Biochemistry and Molecular Biology)).

Banda, Alfons (Comité Internacional de la Fundació per la Pau, Barcelona).

Barrero Tiscar, Ana (Consejo de Dirección – Fundación Cultura de Paz).

Benítez Castaño, Íñigo (Profesor IES, Inspector de Educación, Valencia, España).

Bundhun, Raouf (Ex Vicepresidente de la República de Mauricio).

Camps, Victoria (Catedrática Emérita de Filosofía).

Carrascosa, Miguel (Presidente del Centro UNESCO de Andalucía, Granada, España).

Carrillo Donaire, Pedro (Proyecto Pandora Insight, Internet).

Chedumbarum Pilay, Ramsamy (Ex Ministro de Educación de la República de Mauricio).

Clavero Arévalo, Manuel (Ex Ministro del Gobierno Español, Profesor de Derecho, Universidad de Sevilla, España).

Cortina, Adela (Catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia).

Dios, Manuel (Presidente del Seminario Galego de Educación para a Paz, Santiago de Compostela, La Coruña).

Duarte i Montserrat, Carles (Poeta, lingüista y político catalán. Presidente de la Fundación Lluis Carulla).

Espigares, Tíscar (Profesora Titular de Ecología, Universidad de Alcalá, Comunidad de San Egidio).

Fernández López, Manuel (Secretario General MCA-UGT, Fed. Industrial, Presidente de la Fundación AG-FITEL, España).

Forti, Augusto (Científico italiano, Vicepresidente del Instituto Internacional de Ópera y Poesía, Venecia).

González Lodeiro, Francisco (Rector de la Universidad de Granada, España).

Iglesias, Óscar (Profesor asociado en la Facultad de Sociología de la UNED, Madrid).

Jadoo, Ramduth (Ex Ministro de Asuntos Exteriores de la República de Mauricio).

Lafaye, Jean-Jacques (Escritor y politólogo francés, fundador de la Asociación “Ética y política”).

Lamarca, Íñigo (Ararteko, País Vasco).

López García, Alicia (Comunidad de San Egidio).

López-Ibor Mayor, Vicente (Jurista español, ex Presidente de la Comisión Nacional de Energía, España) (*)

Maiorano, Jorge Luis (Ex Defensor del Pueblo de Argentina, Ex Presidente del Instituto Internacional de Defensores del Pueblo y Ex Ministro de Justicia de Argentina).

Manonelles, Manuel (Director General de la Fundación Cultura de Paz, Barcelona).

Martí Ambel, Félix (UNESCO-CAT, Barcelona).

Martín Pallín, José Antonio (Magistrado Emérito del Tribunal Supremo).

Martín Patino, José María (Sacerdote español, creador de la Fundación Encuentro).

Martínez Castells , Angels (Profesora de Economía Política de la Universidad de Barcelona, Presidenta de Dempeus per la Salut Pública).

Masllorens, Xavier (Presidente Fundació per la Pau, Barcelona).

Mesa, Manuela (Directora de CEIPAZ. Presidenta de la Asociación Española de Investigación para la Paz).

Ollé Sesé, Manuel (Ex Presidente de la Asociación Pro Derechos Humanos de España).

Ordóñez, Salvador (Rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Santander).

Pardos Pérez, José Luis (Embajador de España).

Ponnusamy, Krishnasamy (ex Director Ejecutivo Senior, Ministro del Servicio Civil de la República de Mauricio).

Ponsa, Montserrat (Periodista y escritora, Barcelona, España).

Ridao, José María (Escritor y diplomático español).

Río, Pilar del (Presidenta de la Fundación José Saramago)

Romero Trillo, Jesús (Profesor Titular de Filología Inglesa, Universidad Autónoma de Madrid, Comunidad de San Egidio).

Santiago y Romero, Enrique (Abogado, Colombia).

Sampedro, José Luis (Profesor de Economía, Sociólogo y escritor).

Sartorius, Nicolás (Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Alternativas).

Tamayo, Juan José (Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III).

Uteem, Cassam (ex Presidente de la República de Mauricio).

Zozime, Alain (2º Vicepresidente de Recursos Humanos, Universidad de Evry Val d’Essone).

/ / /

Deodoro Roca, el movimiento reformista universitario y la integración latinoamericana

por Hugo Biagini y Horacio Sanguinetti

Joaquín Victor González. De la “Republica verdadera” a la Universidad de La Plata

por Alejandro Herrero

Revolución Chavista

por Maximilien S.Arvelaiz

Breve reflexión sobre el poder

por Marcelo Colussi

Desigualdad, prehistoria, historia

por Guillermo Castro H.

Sentir y pensar el antiimperialismo

por Ángel Rodríguez Kauth

LA DEMOCRACIA EN EL CAPITALISMO EUROPEO Y GLOBAL: IMPLICACIONES PARA AMÉRICA LATINA

por Dr. Gabriella Bianco, PhD

Centroamérica después de la Guerra Fría

por Marcelo colussi

Hacia la hegemonía posneoliberal

por Emir Sader

Recuperar el debate estratégio

por Raúl Zibechi (LA JORNADA)

La universidad en Latinoamérica: Entre la Utopía y el lucro infinito

por Jorge Zavaleta Alegre

Los medios de comunicación en la coyuntura latinoamericana actual

por Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Centroamérica: ¿hacia un nuevo equilibrio político?

por Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Neoliberales y “libertarios”

por Carlos Figueroa Ibarra

Las razones del equilibrio del sistema internacional

por Sergio Rodríguez Gelfenstein

La tercera “guerra fría” en América Latina

por Raúl Zibechi (LA JORNADA)

La libertad real requiere justicia

por Rafael Correa (Presidente de Ecuador)

Fundamentalismo y contrarreforma universitaria

por René Báez, Pontificia Universidad Católica, Ecuador

Hacia la Universidad del Sur

por Sirio Lopez Velasco (FURG, Brasil)

Fórmula política

por Luis E. Blacha (FLACSO)

LOS NEOPOPULISMOS LATINOAMERICANOS COMO REIVINDICACION DE LA POLITICA

por Roberto Follari (Universidad Nacional de Cuyo)

Poscapitalismo

por Silvia Rivera (UNLA)

Cobra actualidad un debate que se pretendió silenciar:

por Alicia Massarini et alia

Transgénicos

por María Luisa Pfeiffer, Universidad de Buenos Aires, CONICET

Darwinismo social

por Gustavo Vallejo (CONICET)

El escándalo de los agrocarburantes en los países del Sur

por François Houtart, Universidad Católica de Lovaina

Hugo Biagini: hacia una segunda independencia americana

por Rafael Ojeda

Interpretaciones de la crisis

por Claudio Katz

Entrevista a Hugo Biagini en las IX JORNADAS NACIONALES Hacer la Historia

por Mauricio Borel

Entrevista a Roberto Follari: “La democracia neopopulista es más democrática que la liberal"

por Marcelo Fernandez Farias

En Cuba hay un proceso democrático con una forma diferente de elección y participación

por Pablo Guadarrama

VARGAS LLOSA Y EL LIBERALISMO

por Hugo E. Biagini (CONICET-UNLa)

La causa de los rebeldes no es la causa de la América

por Daniel Morán

El compromiso público de los jóvenes reformistas del '18

por Fernando Andrada

Estrategia, inteligencia de la complejidad y perspectivas de liberación política y social

por Dr. Roberto Leo Butinof

La Democracia en América Latina: la alternativa entre populismo y democracia deliberativa

por Osvaldo Guariglia (CONICET)

Los inmigrantes latinoamericanos indocumentados en Estados Unidos y España

por Ernesto Barnach-Calbó Martínez

Sobre la Condición Indígena en América Latina: LAS VENAS DE AMERICA SIGUEN ABIERTAS

por Gabriella Bianco (Corredor de las Ideas del Cono Sur)

CELAC Hacia el sueño de la patria grande

por Beatriz González de Bosio (Corredor de las ideas Asunción)

BIENVENIDA LA UNIÓN DE A. LATINA Y EL CARIBE

por Sirio López Velasco (Filósofo – FURG – Brasil)

La Constitución de Cádiz

por Gregorio A. Caro Figueroa (Todo es historia)

Esa izquierda que es de derecha

por Roberto Follari

Redes sociales, el dilema de la hegemonía y la contra hegemonía, los Estados Unidos y Latinoamérica

por Alejandro L. Perdomo Aguilera

La democracia: avances y retrocesos en nuestros días

por Rafael Cuevas Molina (Presidente AUNA-Costa Rica)

A la izquierda de lo posible

por Boaventura de Sousa Santos

Lucha mundial de clases: la geografía de la protesta

por Immanuel Wallerstein

La crisis civilizatoria y la utopía de la sociedad solidaria en Hinkelammert

por Jorge Vergara Estévez

Menosprecio de la libertad

por Gregorio A. Caro Figueroa

La generación Post Facebook

por Jorge Majfud (Jacksonville University)

LA RECEPCIÓN DEL GEORGISMO ENTRE LOS INTELECTUALES DEL 900 ¿Un georgismo sin doctrina?

por Raquel García Bouzas

LOS DEBATES DE LOS JURISTAS RIOPLATENSES SOBRE LA CUESTIÓN SOCIAL A COMIENZOS DEL SIGLO XX

por Raquel García Bouzas

Proyecto de Declaración universal de la Democracia

por Federico Mayor / Karel Vašák

Borges y Perón polemizan sobre cultura nacional

por Torres Roggero, Jorge

CUANDO BOLIVAR DESPIERTA.

por Dr. Gabriella Bianco, PhD, LTO

Juan Locke y la construcción del liberalismo político

por Hugo E. Biagini

España: Los límites de la indignación

por Juan Diego García

La vigencia de la polémica entre el Che y Bettelheim sobre el socialismo

por Cristian Gillen

La invención del pasado

por Jorge Majfud

Las 10 Estrategias de Manipulación Mediática

por Noam Chomsky

La Reforma Universitaria

por Gabriel Del Mazo (Comp.)

Decálogo de la Revolución

por Pablo Mora

Lo político y la interculturalidad

por Eduardo J. Vior (Universidad de Buenos Aires)

Del Genocidio en Guatemala

por Marta Elena Casaus

Introducción a la concepción ecomunitarista de la TV en el socialismo del siglo XXI

por Sirio López Velasco (FURG-Brasil)

MACHIAVELLI Y LA LIBERTAD POLITICA

por Dr. Gabriella Bianco , PhD bgculture

Controversia académica

por Edmundo Heredia (UNC y CONICET)

Una bandera sandinista entre Nicaragua y Frankfurt

por Daniel Kersffeld (IAEN)

La herencia de Prestes en las calles de Brasil

por Daniel Kersffeld (IAEN)

Un nuevo desafío para la Unasur

por Daniel Kersffeld (IAEN)

Sarmiento y el "caudillismo” (1868)

por Hernán Fernández (Universidad Nacional de San Juan)

Para una Declaración Universal de la Democracia

por Federico Mayor / Karel Vašák et al.

ARIEL EN EL SIGLO XXI: UNA INTRODUCCIÓN

por Sirio López Velasco (FURG, Brasil)

¿Neoliberalismo o neuroliberalismo? Emergencia de la ética gladiatoria

por Hugo E. BIAGINI y Diego A. FERNANDEZ PEYCHAUX

EL NEUROLIBERALISMO Y SU ETICA GLADIATORIA[1]

por Hugo E. Biagini y Diego A. Fernández Peychaux

¿Democracia o capitalismo?

por Boaventura de Sousa Santos

La integración latinoamericana en la hora decisiva

por Emir Sader / ALAI

¿Democracia o capitalismo?

por Boaventura de Sousa Santos

El Capital en el siglo XXI

por Carlos Figueroa Ibarra

La xenofobia se pasea por Europa

por Bernardo Kliksberg (Página12)

América Latina: Las nuevas constituciones

por Osvaldo Drozd (Miradas al Sur)

La nueva izquierda en la era neoliberal

por Emir Sader / Página12

Las anteojeras de la derecha liberal

por Ariel Goldstein / Página12

TLC con sabor europeo

por René Báez

Los tres períodos de la globalización capitalista

por Mariano Ciafardini

Dossier México: Terrorismo de Estado vs. digna rabia

por René Báez (Comp.) Centro de Pensamiento Crítico

Romper la conjura del silencio: acción de la mujer en la Independencia

por Edgar Montiel (Jefe de Políticas Culturales UNESCO, Paris 2001-2009)

EL DESPLOME DE LA CIVILIZACIÓN DEL CAPITAL -Prisma latinoamericano-

por René Baez

Brasil: bases para uma nova doutrina de segurança nacional

por Sirio Lopez Velasco (Universidade Federal do Rio Grande )

Colombia entre la paz neoliberal y la paz democrática

por Boaventura de Sousa Santos

/
/ /
/