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Encuentros

Diccionario del pensamiento alternativo

Editorial Biblos y la Universidad Nacional de Lanús
se complacen en invitarle a la presentación de la obra:

Diccionario del pensamiento alternativo
Hugo E. Biagini y Arturo A. Roig
(directores)

Presentación GERARDO OVIEDO

Me he propuesto aquí simplemente trazar un apretado itinerario categorial, entre otros posibles, desde ya, que ofrece este cuantioso y rico Diccionario. Comenzaré por la inspiración tutelar que anima este proyecto, que nos remite a la entrada temática Pensamiento alternativo, a cargo de Hugo Biagini (Academia Nacional de Ciencias, la Universidad Nacional de Lanús y Conicet). En respuesta al proyecto neoliberal y en general neoconservador, el pensamiento alternativo propone contenidos críticos, afirmativos y emancipatorios.


Presenta un carácter abierto, inclusivo y mediatizador, que ejerce sistemáticamente la denuncia y exige reformas y transformaciones estructurales que conduzcan a un nuevo orden social igualitario. Se asocia a una multiplicidad de expresiones innovadoras que asoman en nuestra experiencia finisecular: consumo solidario, contrapoder, democracia sustantiva, redes intelectuales, segunda independencia, nueva hora americana, socialismo del siglo XXI y otras categorías afines. Junto a Arturo Roig, Hugo Biagini declara que el pensamiento alternativo se halla estrechamente ligado con la existencia humana misma. Esto nos conduce a la entrada temática Condición Humana, a cargo de Arturo Andrés Roig, (Cricyc, Centro Regional de Investigaciones Científicas, Mendoza).
La expresión “condición humana” remite a la pregunta de Kant ¿Qué es el hombre? La perplejidad metafísica que esta interrogación depara mueve a Arturo Roig a desplegar un arduo y extenso trayecto filosófico, que en rigor señala el hilo conductor de su propia obra. La respuesta ensayada por Arturo Roig se funda en la realidad latinoamericana vista en la perspectiva de su relación emergente con el ser. Ese fundamento no esencializa ni sustancializa su apertura al ser, estabilizándoselo en objetivaciones enajenantes. Más bien se lo reconduce a su forma de manifestación histórico-comunitaria, fácticamente vivida o dispuesta en su “empiricidad” y, por tanto, de raíz moral y política, práctica e incluso activista. Aspectos todos que se conciertan, como en un haz de condiciones de posibilidad vitales y temporales, en torno a la categoría acuñada por Arturo Roig en sus escritos de la década del setenta, principalmente el “a priori antropológico”. 
A priori antropológico es la entrada temática a cargo de Carlos Pérez Zabala, (Intercambio Cultural Alemán-Latinoamericano, ICALA, Universidad Nacional de Río Cuarto). El a priori antropológico afirma la experiencia constitutiva de un Nosotros en su proceso histórico de autovaloración y autoafirmación. El a priori antropológico es visto como la condición de posibilidad de un género de conocimiento filosófico radicado en una subjetividad histórico-temporal y no puramente formal y trascendental. Expresa la función vital del sujeto latinoamericano atravesado por los conflictos y las luchas que impulsan la historia. El hecho de que este sujeto constituya un nosotros histórico situado en la experiencia latinoamericana, y que de allí tome parte en la experiencia de la humanidad, fundamenta nuestra condición universal de dignidad.
La entrada Dignidad está a cargo de María Luisa Pfeiffer, (UBA y Conicet). La dignidad es un concepto que tiene su origen en la ética kantiana, y se refiere al respeto debido a la persona humana como tal. En la formulación del imperativo categórico, Kant afirma que el ser humano no debe ser usado nunca como un medio, puesto que es siempre un fin en sí mismo, el fin de todos los actos. El respeto al ser humano, el reconocimiento y la honra a la persona, no puede ser sacrificado a nada, no puede ser objeto de valor de cambio ni motivo de manipulación instrumental alguna. Este principio normativo debe fundar la identidad latinoamericana, cuya coronación es el hombre como un fin en sí mismo.
Ahora bien, ¿Qué es América Latina? Para responder a ello podemos dirigirnos a la entrada América Latina a cargo de Miguel Rojas Mix (Universidad de Chile y París 8). Este autor observa que la idea de América siempre estuvo vinculada al anhelo de integración entre sus pueblos. En su artículo sostiene, en contra del pertinaz prejuicio que atribuye el nombre de “América Latina” a un origen francés, que fue el liberal chileno Francisco Bilbao quien lo lanzó al ruedo en una conferencia brindada en París el 24 de junio de 1856, y que desde ahí comenzó a propagarse, con particular énfasis en el lenguaje de las izquierdas. América Latina, asimismo, es la asignatura que se han propuesto cultivar como un objeto de estudio y una pasión política un conjunto de filósofos prestos para historiar su periplo de representaciones. Por ello la perspectiva latinoamericana halla un curso de investigación propio y persistente en el campo de la historia de las ideas.
Precisamente la entrada Historia de las ideas está a cargo de Alejandro Herrero, (Universidad Nacional de Lanús y Conicet). Alejandro Herrero, cuyo artículo tiene el mérito infrecuente de enunciar con sentido de ecuanimidad un estado de cosas por vez primera, nos muestra hasta qué punto la práctica de la investigación en historia de las ideas en la Argentina se ha bifurcado en dos grandes estribaciones. Por un lado, la de tendencia latinoamericanista o alternativa, de la mano de Arturo Roig y Hugo Biagini como presencias señeras y efectivas. Y otra que Alejandro Herrero identifica en su pluralidad interna, pero que aquí nos permitiremos calificar de universalistas y neutralistas, sino francamente objetivistas, y que a título personal acotaré que son las de mayor éxito institucional académico. Dentro de la línea latinoamericanista, Alejandro Herrero destaca que ésta tiene como principal propósito develar la realidad y proyectar un programa hacia el porvenir con sentido liberador, solidario y democrático. Esta corriente historiográfico-filosófica se asume así como una cultura de resistencia.
Resistencia es la entrada temática a cargo de Horacio Cerutti Guldberg (Universidad Nacional Autónoma de México). Horacio Cerrutti Guldberg pone de relieve que por resistencia, en la realidad latinoamericana, han de encuadrarse aquellas prácticas sociales y políticas de movilización de base y formas de autoorganización colectiva. Cerutti señala que los movimientos de resistencia presentan como nota característica su condición de pluralidad, en tal modo que dan lugar a una praxis plurisexuada, pluriétnica, pluricultural, pluriclasista, pluricreyente, plurinacional, etc. En este sentido contribuyen a la resignificación incesante de aquello que hemos de comprender como el campo de los sectores populares.
Un último rasgo que quisiera destacar aquí es el carácter humanista del pensamiento alternativo, y por tanto, su descentramiento del sujeto epistemológico abstracto en dirección de la apertura a la alteridad existencial y concreta. La entrada Alteridad está a cargo de Marcelo Velarde, (Universidad Nacional de Lanús y París 8. Señala Velarde), conocedor íntimo del existencialismo argentino. Marcelo Velarde consigna que entre los diversos aspectos que concurren en la determinación de la “otredad” y la “diferencia”, todos revisten una significación positiva y de alter-reconocimiento. A Velarde le interesa señalar particularmente en qué modo la alteridad es aplicable como categoría adecuada a los sectores sociales emergentes en experiencias históricas de proyección popular radicalizada. Por ello la irrupción del otro, del alter en la Polis moderna, tiene un carácter desestabilizador, sino subversivo de las formas de dominación. A la vez que contingente y necesariamente desafiante.
La entrada temática Humanismo está a cargo de Adriana Arpini (Universidad Nacional de Cuyo y Conicet). Si bien en su acepción más restringida el humanismo clásico consiste en la estimación del carácter ejemplar de las letras clásicas para su cultivo, en la experiencia cultural latinoamericana ha reasumido la condición de admisión de la pluralidad humana y la defensa pública del pensamiento con contenido liberador y dignificante. El humanismo latinoamericano, nos explica Adriana Arpini en su informado artículo, presenta un impulso emergente que toma como punto de partida el conflicto y por tanto la moralidad de la protesta y la capacidad de juicio crítico como principio rector de la acción solidaria.
De seguir este sistema de remisiones recíprocas, evidentemente agotaríamos la totalidad del libro. De manera que damos un cierre provisional a esta posible constelación de entradas categoriales, sólo con motivo de la presentación del libro, considerando que este diccionario tiene un carácter inherentemente abierto, proyectante y prospectivo. Se anuncia otro volumen, en efecto. Pero lo que es más importante, esperamos oír las voces que, recogiendo las experiencias de la vida histórica en-el-mundo, han de acompañar los renovados conatos liberadores que despejen cada vez más esta encapotada aurora americana.
                                                                                                                                   
    
Presentan:
Héctor Muzzopappa, Gerardo Oviedo y Hugo Biagini,
Coordina la mesa: Dr. Alejandro Herrero.
 
Miércoles 8 de octubre, de 18.30 a 20hs
 
En el marco de la Feria del Libro de la Universidad Nacional de Lanús,

 

Av. Hipólito Yrigoyen (ex Pavón) 5682

 

Remedios de Escalada • Lanús

 

    

“Un diccionario con múltiples respuestas alternativas al
modelo neoliberal escritas por numerosos colaboradores
de América Latina y el resto del mundo”
 
 
 

PRESENTACIÓN DICCIONARIO DEL PENSAMIENTO ALTERNATIVO

 

UNIVERSIDAD NACIONAL DE LANÚS

 

8 Octubre 2008

                                                                                                                           
 
                                                                                                                                          Hugo Biagini

 

El pensamiento alternativo como tal

 

 
La expresión ‘pensamiento alternativo’ proviene, elípticamente, de hace unos treinta años atrás, cuando, en 1979, la señora Margaret Thatcher rechazara las demandas sindicales contrarias a las privatizaciones, a los ajustes salariales y al Estado ultramínimo que ella se ocupó de imponer junto con Reagan o Pinochet y quienes habrían de seguirlos en distintas latitudes. Así fue cómo durante esa circunstancia la Dama de Hierro sólto su sentencia, penosamente célebre sobre la falta total de alternativas para el desarrollo fuera del  mercado irrestricto y sólo apto para grandes consumidores. Así también iba a quedar oficializado el neoliberalismo y, junto con su presuntiva novedad, la restauración de caducos planteamientos y modus operandi.
     En el terreno cultural dicha política antiproteccionista se ha traducido mediante una suerte de neoccidentalismo para el cual los únicos valores positivos provienen del legado nordatlántico. Con ello se reinstala una doble disyuntiva: la de o civilización o barbarie, y gente (decente) o plebe, que suele ser implementada durante los picos de conflictividad social, de salvataje a los desfavorecidos y de redistribución de riqueza.

 

    Sin embargo, más allá de la coyuntura que diera lugar a su propio nombre, las raíces nutrientes del pensamiento alternativo pueden ser acotadas en distintos momentos de flujo popular. Una de esas etapas disruptivas resultó gráficamente sintetizada por Manuel Ugarte: “Alrededor de 1900 el mundo parecía una andamiada anunciadora de construcciones o demoliciones […] Voces categóricas proclamaban que estábamos a punto de alcanzar en el orden interior la absoluta igualdad social y en el orden exterior la reconciliación definitiva de los pueblos”. Fenómenos puntuales reforzaron tales presupuestos: la bohemia negra, las revoluciones mexicana y soviética, con el marcado intervencionismo del proletariado rural y urbano; el movimiento reformista, con el papel protagónico inédito de los sectores estudiantiles; la lucha por el reconocimiento de los derechos de la mujer, o el ascenso político de las clases medias. Más tarde, advendrá una época de ebullición utópica, con los procesos descolonizadores y el espíritu autogestionario de los sesenta.
     Hoy día, tornándose más palpable la incompatibilidad entre la globalización conservadora ─con su modelo posesivo y excluyente─ y la misma democracia, con su ética de la equidad y la solidaridad, el  pensamiento alternativo ha crecido aceleradamente bajo el impulso de distintas organizaciones y como objeto particular de estudio, con todo su caudal teórico-práctico y su impulso hacia otras formas de mundialización. Estamos hablando de un pensamiento que posee un sentido tridimensional básico, por designar tanto las actitudes contestatarias —disidentes, de denuncia o simple protesta— como las postulaciones reformistas —de cambios evolutivos— y los encuadramientos rupturales de transformación de estructuras —al estilo de quienes han planteado la idea de un nuevo mundo, hombre o sociedad. Se trata de una complejidad postural que por una parte procura desprenderse de simplistas enfoques binarios y asumir la existencia de contradicciones, matices y factores de transición; por otra, asimilar la crisis de los paradigmas y las concepciones blindadas sobre la historia, para responder al desafío de reescribir nuestra memoria colectiva y reactualizar los grandes proyectos humanistas que apostaban a la transmutación de la realidad. 
     Más allá del colapso provocado por la experiencia autonomista del neozapatismo en México y del movimiento de los sin tierra en Brasil –en puridad, pequeñas utopías realmente vividas–, el quiebre relevante y la carta de ciudadanía del pensamiento alternativo en sí mismo viene montada sobre la alterglobalización o mundialización contrahegemónica, a partir de los sucesos que tuvieron lugar en Seattle para diciembre de 1999. Comienzan a irrumpir allí las movilizaciones multisectoriales para repudiar los colosos planetarios y líderes occidentales (Grupo de los 8, Fondo Monetario, Banco Mundial), con reivindicaciones puntuales y para reclamar en cambio que se globalicen las conquistas laborales, la justicia, los ingresos y la ciudadanía. Con esas características operacionales, estaríamos frente a un tipo de pensamiento que pasa a convertirse en emblemático.
    Conllevan en sus expresiones originales una fuerte dosis de pensamiento alternativo, el cual también cabe también verificar en propuestas multipolares específicas como la del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas) frente a la política unilateral de los Estados Unidos y su frustrado de integración como el ALCA (Alianza de Libre Comercio para las Américas) tendiente a legitimar la desigualdad y borrar las instituciones hemisféricas. Paralelamente a los fuertes reclamos comunitarios contra las grandes corporaciones económicas y los países centrales –responsables de la deuda externa, el deterioro ecológico y la carrera belicista–, han esgrimido el emblema del pensamiento alternativo un sinnúmero de agrupaciones civiles y movimientos sociales, desde los ambientalistas y los de derechos humanos o diversas corrientes políticas radicalizadas. Distintos emprendimientos se montan a su vez expresamente sobre la idea de elaborar o respaldar propuestas diferenciadas a las del sistema devastador, como la del Premio Nóbel Alternativo otorgado a luchadores populares y antiarmamentistas, a defensores de la biodiversidad, a comunidades indígenas y a partidarios de una agricultura orgánica, o como lo ha encarado el Foro Mundial de las Alternativas, que propugna, entre otras finalidades, colocar los adelantos científicos, técnicos y económicos al servicio de las grandes mayorías. Para disputarle el terreno al predominio conservador en Nuestra América, se han llegado a implementar verdaderas estructuras  políticas, como es el caso del Partido Nueva Alternativa, en la República Dominicana, y del Polo Democrático Alternativo en Colombia, siendo quizá el principal referente de tales opciones anti establishment el Foro Social Mundial, uno de los cónclaves más multitudinario de la historia universal, entre cuyos ejes temáticos se efectúan explícitas referencias a la necesidad de difundir y aplicar el pensamiento alternativo en sus más diferentes perspectivas.

 

 
El diccionario en sí

 

Hemos previsto la elaboración de un Diccionario del Pensamiento Alternativo donde se consignen los rearmes categoriales y resignificaciones que ayudan a medirse con el adoctrinamiento capitalista, la modernización excluyente y lo políticamente correcto para acceder a un ahondamiento efectivo de la democracia. En esa obra hemos podido hemos intentado mostrar la diversidad temática y disciplinaria que posee dicho pensamiento, con sus variedades tecnológicas, terapéuticas, religiosas, científico-humanísticas y sociales, etc. Nos hemos propuesto así suplir la falta de un panorama sistemático que examine las representaciones y sensibilidades progresistas contemporáneas, ante la compartida urgencia por valernos de nuestras tradiciones populares para enfrentarnos con un orden mundial como el presente, en el cual, a diferencia de otros momentos de mayor protagonismo social, todavía se sostiene la imposibilidad de modificar sensiblemente la naturaleza de las cosas.  
 Con ello, se pretende recuperar críticamente las grandes causas o metas que han permitido concebir un ordenamiento menos arbitrario a partir de un sinnúmero de expresiones: desde la currícula universitaria a una variedad de entidades civiles, sociales y políticas, junto a los proyectos, sujetos y espacios alternativos cuya dilucidación aspiramos a efectuar. Entre esas tantas expresiones -que permiten aludir, comparativamente, a una especie de giro copernicano desde el horizonte sombrío del primado casi absoluto del neoliberalismo- pueden citarse: asambleísmo, consumo solidario, contrapoder, democracia sustantiva, derecho indígena, “mandar obedeciendo”, presupuesto participativo, socialismo del siglo XXI y centenares de términos más. Ello denotaría una agenda más ofensiva que no se reduzca a denunciar los estragos provocados por la mercadofilia, la libertad de comercio y la “libre” empresa sino que bregue, contrario sensu, por la regulación estatal y por la preservación del patrimonio público. 
       En suma, pese a la frecuentísima invocación formulada en los más variados contextos a la necesidad de apelar a un modelo alternativo al del neoliberalismo, nos hemos empeñado en efectuar el encuadre analítico de una cuestión imperativa como esa y desplegar la trama discursiva ligada con el pensamiento alternativo. Bajo un mandato similar al que se produjo tras la infausta Noche de los Lápices -que éstos siguieran escribiendo- ya estamos encarando una edición ampliada en la cual aparezcan otros términos omitidos en la primera: ambientalismo, critica mediática, cultura emergente, despenalización, ecofeminismo, economía solidaria, empoderamiento, empresas recuperadas, ética publica, fiestas míticas, filosofía antihegemónica, garantismo, horizontalidad, identidad social, justicia emancipadora, memoria colectiva, nacionalizaciónes, pensamiento nómada, proyecto nacional, revocación de mandato, sabiduría popular, subalterno, terapias alternativas, territorio libre, transexualidad y un largo etcétera que aparece en nuestra página www.cecies.orgy que serán debatidos en el congreso internacional a celebrarse en la Universidad del Sur, Bahía Blanca durante el próximo mes de noviembre (datos en  www.solar-2008.com)

 

 

La Argentina actual y el pensamiento alternativo

 

 
       No puede dejar de mencionarse como perfil individual propio en esa dirección a uno de nuestros pensadores más salientes, tanto de puertas adentro como de extramuros: Arturo Andrés Roig, cuyas categorías y reflexiones se hallan omnipresentes se examinan reiteradamente en nuestra obra. Paralelamente a la prédica y al accionar roigiano cabe citar el nutrido semillero filosófico mendocino en el cual se han incubado algunas figuras como las de Enrique Dussel u Horacio Cerutti. Entre las cofrades argentinas tenemos un amplio “cupo” de milicianas intelectuales que han contribuido a nuestro repertorio: como Dora Barrancos, Silvia Bleichmar. Hebe Clementi, Carmen Dragonetti, Sandra Gayol, María Rosa Lojo, Marisa Miranda, Alicia Massarini, Zulma Palermo, Dina Picotti, Mónica Quijada, o Ángela Di Tullio, con sus contribuciones a la teoría del género, la novela histórica, la indología, la historia oral, el pensamiento afroamericano, el análisis del discurso, las políticas lingüísticas, la genética o el control de la natalidad.
Salvando muchas intermediaciones, esta variante del pensamiento crítico-propositivo puede remontarse a experiencias y emprendimientos surgidos o potenciados en nuestro propio suelo, como aquéllos que emanaron del modernismo, el grito de Córdoba, la Unión Latinoamericana o la filosofía de la liberación. En los tiempos que corren, frente a quienes de una manera u otra, han venido alentando el realismo político y periférico, se han impulsado entre nosotros diversos espacios de pronunciamiento: la flamante Carta Abierta, con sestgo local, o, desde hace una década, el Corredor de las Ideas del Cono Sur y sus testimonios contra las asimetrías continentales. Durante sus primeros encuentros, en mayo de 1999, este último nucleamiento lanzó una declaración en tierras brasileñas bajo la siguiente premisa: “Cuestionamos el presente Estado de Malestar y la reimplantada concepción sobre la rapacidad ingénita del hombre, así como la recolonización del orbe mediante deudas astronómicas, avasallamiento de legítimas expresiones regionales, manipulación informativa y domesticación de intelectuales —que asocian indisolublemente la racionalidad con el espíritu capitalista” (véase, www.ensayistas.org/critica/manifiestos/corredor.htm). Hemos tenido ocasión de referirnos la accionar del Corredor en esta misma casa comprometida de estudios
     Con todo, en vísperas oficiales del Bicentenario y mal que les pese a los factores de poder, dentro de la marea integracionista en la cual estamos nuevamente inmersos, soplan vientos alentadores para para las demandas comunitarias, para recobrar nuestros recursos y para reencauzarnos por el fallido sendero de la soberanía, según lo hemos expuesto en otro volumen America Latina hacia su segunda independencia.
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V Jornadas Internacionales de Problemas Latinoamericanos

23/11/2017 Los Movimientos sociales frente a la restauración neoliberal: resistencias, oposición y re-construcción de perspectivas teórico-políticas emancipatorias
Facultad de Filosofía y Humanidades y Facultad de Ciencias Sociales
Universidad Nacional de Córdoba
23 al 25 de Noviembre de 2017

XXas JORNADAS DE HISTORIA DE LA MEDICINA

01/12/2017 UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES - FACULTAD DE MEDICINA - ATENEO DE HISTORIA DE LA MEDICINA
Viernes 1° y sábado 2 de diciembre de 2017
Organizadas por el Instituto de Historia de la Medicina y la Cátedra de Historia de la Medicina
A TREINTA AÑOS DEL FALLECIMIENTO DEL PREMIO NOBEL DE QUÍMICA 1970 PROF DR LUIS FEDERICO LELOIR

Jornadas "Pensar los grupos de poder en América Latina"

15/12/2017 Miércoles 15 de noviembre

XV Corredor de las Ideas del Cono Sur-X Coloquio Internacional de Filosofía Política

28/11/2018 Nuestra América ante el centenario de la reforma universitaria: Visiones críticas
Bahía Blanca, 28, 29 y 30 noviembre 2018
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